Aseos portátiles
Tienes doscientas cabinas en la calle y no sabes dónde están todas
El alquiler no termina cuando descargas la cabina: empieza un servicio que hay que repetir cada semana, en un sitio que a veces se ha movido. Lo que necesitas saber cada mañana es qué unidades toca vaciar, en qué orden y cuál lleva dos semanas sin que nadie la visite.
Describir lo que necesitoLo que ningún programa de alquiler contempla
El objeto alquilado se queda solo
Una excavadora tiene a alguien al lado todo el día. Una cabina en un descampado no, y se mueve, se vuelca o desaparece. La pantalla que hace falta es la de unidades en calle con su última visita, no un contrato con una fecha de fin.
El ingreso está en el servicio, no en el alquiler
La cuota de la cabina es pequeña; lo que se cobra de verdad es cada vaciado y cada reposición. Eso convierte el negocio en una ruta diaria que hay que planificar por carga de camión y por litros, no en una renta mensual.
Lo que cuesta montarlo
Esto se lleva con dos o tres camiones y quien los conduce: la plantilla cabe en una mano.
Dinos cuántas unidades tienes fuera
Cuenta cuántas cabinas mueves y cómo haces las rutas, y te lo pintamos.
Dos cosas de las cabinas
¿El conductor puede marcar el servicio desde el camión?
Sí: abre su ruta en el móvil, marca cada unidad servida y anota los litros. Si una cabina ya no está donde debía, lo deja apuntado ahí mismo, que es la información que hoy se pierde.
¿Se puede facturar el alquiler y los servicios juntos?
Sí: la factura del mes puede llevar la cuota de las unidades y los servicios realmente hechos, con su detalle por cabina. Así el cliente ve lo que ha pagado y se discute menos.
