Análisis clínicos
El tubo salió de la extracción a las ocho y nadie sabe por dónde va
Entre el volante y el resultado hay una etiqueta, una nevera que viaja, un analizador y un facultativo que valida. Si alguno de esos cuatro pasos no deja rastro, el tubo perdido aparece al reclamarlo el paciente.
Describir lo que necesitoLo que separa esto de cualquier otro taller
La muestra no se puede volver a fabricar
Si un tubo se pierde o se hemoliza, hay que volver a pinchar a una persona. Por eso la trazabilidad aquí no es un lujo de calidad: es evitar que alguien vuelva a venir en ayunas.
Parte de lo que vendes lo hace otro
Las pruebas que no se hacen en casa van a un laboratorio de referencia y vuelven días después. Sin seguir esa salida, el informe se entrega incompleto y nadie se entera hasta la queja.
El precio con varios puntos de extracción
Técnicos, facultativos, enfermería en cada punto y una furgoneta de rutas: se pasa de diez personas con facilidad.
Cuéntanos el recorrido de una muestra
Describe el camino desde el volante hasta el informe y lo escrito vuelve como módulos con su precio.
Dos preguntas sobre las muestras
¿Se conecta con los analizadores?
Depende del aparato y de lo que exponga. Muchos sacan un fichero por tanda que se puede recoger de forma automática; otros obligan a transcribir. Lo honesto es mirar los vuestros antes de decir que sí a todos.
¿Puede el paciente descargar su informe?
Se puede montar una descarga con acceso propio, y queda registrado cuándo se descargó. Qué se publica y durante cuánto tiempo lo decidís vosotros: el sistema hace lo que le digáis, no lo que suponga.
