Catalogación de museos
Cuatro mil piezas, y la pregunta difícil es dónde está la 1.203
Una parte está en sala, otra en depósito y otra prestada desde 2019. Cada pieza tiene medidas, materia, un número que no se repite y un estado de conservación que cambia cada vez que se mueve.
Describir lo que necesitoLo que un inventario de almacén no sabe decir
La pieza es única y no se repone
No hay dos iguales ni existe una cantidad: hay un objeto con su número, su autor si se sabe y su procedencia. Un sistema pensado para unidades intercambiables no sirve para esto.
Moverla tiene consecuencias y se anota
De depósito a sala, de sala a un préstamo, del préstamo a restauración. Cada movimiento lleva su fecha, quién lo autorizó y en qué estado iba y volvió. Esa cadena es el valor del catálogo.
Lo que cuesta catalogar una colección
La ficha de pieza con su ubicación es el bloque que resuelve la pregunta del día a día; los préstamos y el estado se añaden cuando la colección empieza a salir de casa.
Cuántas piezas tiene la colección
Cuéntanos qué guardas, cómo lo tienes numerado hoy y si prestas obra. Te devolvemos el esquema montado y la horquilla.
Dudas de conservador
¿Se puede mantener la numeración antigua?
Sí, y suele ser obligado: la pieza lleva su número histórico escrito encima. Se guardan las dos numeraciones y se deja claro cuál es la que manda hoy.
¿Se puede publicar parte del catálogo?
Sí, eligiendo qué campos salen. Lo habitual es publicar la ficha básica y la imagen, y dejar dentro la ubicación y el valor, que no interesa que se vean.
