Restauración de arte
Tu trabajo no se entrega: se documenta, y las fotos son la mitad del entregable
Antes de tocar nada hay un informe de estado; después, cada fase con su producto, su técnica y su fotografía. Y por el medio, una obra que no es tuya durmiendo en tu taller.
Describir lo que necesitoLo que convierte el taller en un archivo
Las fotos sueltas en carpetas no son documentación
Trescientas imágenes en una carpeta por año no sirven para nada dentro de una década. Cada fotografía tiene que colgar de una obra y de una fase, con la fecha y lo que se estaba haciendo cuando se tomó.
Lo que usaste hay que poder decirlo años después
Qué consolidante, de qué lote, con qué dilución. Si eso vive en una libreta, la siguiente intervención sobre la misma pieza empieza a ciegas y la reversibilidad deja de ser demostrable.
Lo que cuesta en un taller pequeño
Un taller de restauración son dos o tres personas, a veces el restaurador solo con colaboradores por obra: ese es el tramo más bajo del estimador.
Cuéntanos qué documentas
Describe cómo guardas hoy las fotos y los productos: al enviarlo sale el esquema con sus módulos.
Dos preguntas
¿El informe final se puede sacar del propio sistema?
Sí: si el estado inicial, las fases y las fotos ya están dentro, el informe se compone con ese dato en vez de reescribirlo. La plantilla la decides tú, porque cada encargo y cada propiedad pide la suya.
¿Se pueden subir fotos desde el móvil en el taller?
Se puede, y es como tiene sentido: se hace la foto contra la fase en la que estás y queda archivada ahí, sin pasar por el ordenador ni por una carpeta intermedia.
