Traumatología
Qué rodilla, con qué prótesis y quién paga: tres datos en tres sitios distintos
Entre la consulta y el quirófano hay una resonancia, un consentimiento con el lado marcado, un implante con su lote y una mutua que pide el parte. Cada cosa vive hoy en un programa que no habla con el siguiente.
Describir lo que necesitoLo que no se puede improvisar
La lateralidad no es un comentario
Derecha o izquierda tiene que ser un campo que se arrastra desde la indicación hasta el parte, no una palabra dentro de una descripción que alguien copia a mano.
El material gastado hay que poder recuperarlo años después
Una prótesis se revisa quince años más tarde. Si el lote y la referencia se quedaron en la hoja de quirófano en papel, esa consulta empieza preguntando al paciente qué le pusieron.
La cifra para una unidad con quirófano
Varios cirujanos, instrumentistas y la gente de rehabilitación suman rápido: aquí se trabaja con el tramo de diez a cincuenta.
De la consulta al quirófano: cuéntanoslo
Con un párrafo basta: al mandarlo sale dibujado lo que montaríamos y cuánto costaría.
Dos preguntas de quirófano
¿Se puede leer el lote del implante con un lector de códigos?
Sí, si la caja trae código legible. Se escanea en quirófano y el lote queda en la intervención sin teclear nada, que es justo donde se pierde. Con etiquetas antiguas sin código, se teclea una vez y la referencia queda guardada para la siguiente.
¿Cada mutua pide un formato distinto?
En la práctica, sí: cada compañía tiene su baremo y su manera de recibir el parte. El sistema guarda los mismos datos una vez y prepara la salida que pida cada una; cuál es exactamente se ajusta al construirlo, con las que trabajéis vosotros.
