Banco de alimentos
Nada de lo que hay en la nave lo has comprado, y todo tiene fecha
Llega un palé de yogures con nueve días de vida y hay que colocarlo entre catorce entidades que reparten a familias. Cada decisión es logística, y al final del año hay que poder decir cuántos kilos pasaron por aquí.
Describir lo que necesitoLo que distingue esto de un almacén que vende
La entrada no se planifica: llega
No hay pedido de compra. Hay una llamada de una empresa que tiene tres palés disponibles hoy. El almacén tiene que poder recibir eso y repartirlo antes de que caduque.
Se mide en kilos y en personas, no en euros
Lo que se rinde cuentas es cuántos kilos salieron, a qué entidad y a cuántas familias llegaron. Un sistema que sólo sabe facturar no da ninguna de esas tres cifras.
Para una entidad con nave y voluntariado
Entradas con lote y caducidad más el reparto a entidades es lo que resuelve el trabajo diario; la memoria sale sola de ahí y no se cobra aparte.
Cuántos kilos movéis al año
Dinos quién os dona, a cuántas entidades repartís y cómo lleváis la nave hoy. Vuelves con el esquema dibujado y su horquilla.
Lo que preguntan las entidades
¿Puede la entidad receptora pedir desde su sitio?
Sí: ve lo disponible y pide para su día de recogida. Eso evita la llamada y permite reservar lo que hay antes de que se lo lleve otro.
¿Se puede saber de qué donante vino lo que se repartió?
Sí, porque el lote guarda su origen. Es lo que permite decirle a la empresa que donó cuántos kilos suyos llegaron y a cuántas entidades.
