Cementerios
Alguien pregunta por su abuela y la respuesta está en un libro de 1961
La información existe: está en libros, en fichas y en la cabeza del encargado. Lo que no existe es la forma de cruzarla, porque hacen falta tres cosas a la vez —qué unidad es, quién es su titular hoy y quién está dentro— y cada una vive en un sitio distinto.
Describir lo que necesitoLo que no resuelve una base de datos de contactos
Son tres fichas unidas y hay que poder entrar por cualquiera
La unidad, el titular y las personas inhumadas se consultan por separado según quién pregunte. Un listado con una sola clave deja fuera dos tercios de las búsquedas.
El título tiene fecha y la fecha llega sin avisar
Las concesiones vencen y hay que poder sacar las que caducan este año para avisar a su titular. Sin eso, el vencimiento se descubre cuando alguien viene a usarla.
Lo que cuesta llevando un cementerio
Un cementerio lo llevan el encargado, los enterradores y una persona en la oficina. Ése es el tramo de partida.
Cuéntanos cómo está el archivo
Al enviarlo aparece el esquema y lo que costaría ponerlo en pie.
Dos dudas del libro
¿Se pueden pasar los libros antiguos al sistema?
Sí, y es lo primero que se hace: se carga lo que esté en hojas de cálculo y lo de papel se va metiendo por zonas, empezando por las unidades que más se consultan.
¿Se puede ver el plano con las unidades libres?
Sí: el plano se monta por calles y filas, y cada unidad lleva su estado. Es la pregunta que llega por teléfono y hoy se contesta andando por el recinto.
