Clínicas dentales
El paciente tiene treinta y dos dientes y tu programa sólo tiene una ficha
Lo que hay que saber no es su teléfono: es qué se hizo en el 36, qué fase del presupuesto queda viva y si la corona ya volvió del laboratorio.
Describir lo que necesitoPor qué una agenda con fichas no basta
El historial se lee por pieza, no por fecha
Nadie repasa una historia dental en orden cronológico: se mira el diente y se ve qué lleva encima. Mientras el odontograma no sea la pantalla principal, todo lo demás se busca a mano.
Un plan de cuatro fases acaba en dos
El presupuesto se acepta a trozos y se cobra a trozos. Hay que distinguir lo aceptado de lo ejecutado y de lo que sigue abierto, o se factura lo que no se hizo y se olvida lo que sí.
Lo que cuesta una clínica dental
Dos o tres gabinetes rara vez pasan de diez personas entre doctores, higienistas y recepción, y por ahí va el primer tramo. Una cadena con cuatro sedes se sale de él.
Cuéntanos cómo trabaja tu clínica
Esto no es un formulario de contacto: lo que escribas se convierte en un esquema de pantallas con su precio.
Lo que preguntan las clínicas
El historial es dato de salud. ¿Cómo lo tratáis?
Como lo que es: cada profesional ve lo suyo, queda registro de quién abre una ficha y la historia se exporta cuando el paciente la pide. No te vamos a vender un sello que no tenemos.
¿Se puede traer lo del programa actual?
Si deja exportar pacientes, citas y tratamientos, sí. El odontograma antiguo es lo que peor suele salir, y eso conviene saberlo antes de firmar y no después.
¿Lleva el pago a plazos de los tratamientos?
Se construye: el plan queda partido en cuotas con sus vencimientos y la pantalla dice quién va al día. Lo que firmes con la financiera sigue siendo cosa tuya.
