Cómo se sale
La salida se pacta al entrar, que es cuando las dos partes están de buenas
Nadie pregunta por la puerta de salida el día que firma, y es el único día en que preguntarla sale gratis. Aquí la respuesta corta es: sin permanencia, la baja surte efecto al final del periodo ya facturado y los datos salen contigo.
Describir lo que necesitoLo que hace fácil o difícil una salida
La permanencia no es el único amarre
Un contrato sin permanencia con unos datos que no se pueden exportar ata igual de bien. Y al revés: un compromiso de un año con la información siempre disponible en tu poder es mucho más llevadero de lo que parece.
Irse ordenado lleva unas semanas
Hay que exportar, comprobar lo exportado, montar el sistema siguiente y elegir el día del cambio. Avisar con tiempo no es una cortesía: es lo que evita trabajar un mes con un pie en cada sitio.
Qué arriesgas por probar
Lo que arriesgas es lo que hayas pagado hasta el momento de irte, y este importe es el más bajo del estimador porque es la que conviene mirar aquí: empezar por un módulo convierte la decisión en reversible. Lo que no se recupera es el tiempo que vuestra gente haya puesto, y ésa es la parte que de verdad hay que pensar antes.
Dinos qué te gustaría dejar atado
Si hay una condición de salida que necesitas por escrito, pídela ahora. Las conversaciones incómodas son más fáciles el primer día.
Dudas sobre la puerta de salida
¿Hay que avisar con antelación?
La baja se pide y surte efecto al final del periodo que ya está facturado. Lo que sí conviene por tu lado es avisar con unas semanas para hacer la exportación con calma y elegir bien el día del cambio al sistema siguiente.
¿Y si me voy y luego quiero volver?
Se habla cuando pase, y lo honesto es decir que no es gratis: los datos exportados vuelven a entrar, pero el sistema hay que volver a dejarlo en marcha. Si estás dudando, suele salir mejor pausar el alcance que cortar del todo.
