Envío directo
El cliente abre la caja y dentro viene el albarán de otro
Vender lo que envía un tercero te quita el almacén y te deja dos problemas: el stock que publicas no es tuyo, y la experiencia de la entrega tampoco la controlas tú.
Describir lo que necesitoDónde se complica el envío directo
Publicas un stock que no puedes contar
Lo que hay lo dice el proveedor, con el retraso con que lo diga. Hace falta un colchón por proveedor y una fecha de la última actualización, o vendes lo que se acabó ayer.
Tu marca viaja en una caja ajena
El albarán, el remitente y lo que se mete dentro los decide otro. Si no está pactado y comprobado, el cliente descubre a tu proveedor y la siguiente compra la hace allí.
El margen real no es la diferencia de precio
Entre el coste, el porte que te cobran y las devoluciones que asumes, lo que queda no es lo que parecía. Eso se mide por proveedor y por referencia, no en general.
Lo que cuesta el envío directo
Toca catálogo, stock y pedidos de terceros: varios módulos, tramo medio. Cada proveedor con su formato propio es trabajo aparte, así que la cifra depende de cuántos y de cómo se comunican.
Cuéntanos con qué proveedores trabajas
Escribe cuántos envían directo y cómo les pasas hoy los pedidos, y al enviarlo te devuelve el esquema con su horquilla.
Lo que nos preguntan sobre el envío directo
¿Y si un proveedor no tiene forma de conectarse?
Se empieza por fichero o por correo estructurado, que ya es mejor que reenviar pedidos a mano. Lo importante es que la orden quede registrada en tu sistema aunque el canal sea sencillo.
¿Quién atiende las devoluciones?
De cara al cliente, tú siempre. Por detrás se pacta si vuelve al proveedor o a ti, y ese dato cambia el margen real: es el que más se olvida al negociar las condiciones.
