Escuelas de cocina
Cada clase se compra por la mañana, se cocina y se come: el género manda
Un taller de paella para doce son doce raciones de arroz, marisco fresco comprado ese día y seis fuegos. Si el género no se pide contra la lista de inscritos del jueves, se compra de más o falta.
Describir lo que necesitoLo que ninguna academia tiene que resolver
La compra depende de las inscripciones de anteayer
El número de comensales cierra el pedido al proveedor. Una baja a última hora es género que sobra, y una inscripción tardía es una ración que no hay. Hay que verlas juntas, no en dos sitios.
El alérgeno es de la receta, no del alumno
Aquí el alumno cocina y después se lo come. Si alguien del taller no puede tomar marisco, no basta anotarlo en su ficha: hay que cambiar la práctica o prepararle una variante.
Lo que cuesta en una escuela con dos aulas
Una escuela de cocina con dos aulas y chefs por sesión se queda en el tramo de hasta diez personas en plantilla.
Cuéntanos qué talleres hacéis
Describe cómo montáis los talleres y al enviarlo tendrás el esquema y la horquilla.
Dos preguntas
¿Sale el coste real de cada taller?
Sí: el escandallo de la práctica por comensales inscritos, más lo que cobre el chef y el consumible del aula, contra lo vendido en plazas. Por taller, para poder quitar del catálogo el que no sale.
¿Lleva las tarjetas regalo?
Sí, y lo importante es el saldo: cada tarjeta vendida queda viva hasta que alguien la usa en un taller concreto, así que se sabe cuántas hay fuera y qué plazas podrían ocupar.
