Formación en altura
El alumno no hace un examen: sube a una torre con un arnés puesto
Tu aula es una estructura de prácticas, tu material son arneses y líneas que se revisan, y tus alumnos los manda la empresa que los emplea. Eso significa que el cliente que paga no es el que sube, y que el grupo tiene un tope por instructor que no se puede pasar.
Describir lo que necesitoPor qué una academia normal no te encaja
El grupo lo limita el material, no el aula
Puedes sentar a treinta personas, pero sólo tienes ocho arneses y una torre con cuatro puntos. El tope real de una convocatoria sale del equipo disponible y del instructor, y si eso no está en el sistema se sobrevende el curso.
Quien paga y quien aprende no son el mismo
La factura va a la empresa que manda a seis operarios, y lo que esa empresa quiere es la lista de los suyos con su resultado. Hay que poder mirar por alumno y por contrata a la vez, que es lo que una academia de particulares no necesita.
Lo que vale construirlo
Dos o tres instructores, el responsable del material y administración: siete u ocho personas.
Dinos qué formación impartes
Cuenta qué cursos das y con qué material, y te llega el menú con su importe.
Dos dudas de la torre
¿Y si una empresa manda a seis operarios y aparecen cuatro?
Eso es lo normal, y por eso la convocatoria separa inscritos de asistentes. Al cerrar el curso la contrata ve quién fue, quién faltó y qué se le facturó por cada uno, sin tener que discutirlo por teléfono dos semanas después.
¿Puedo saber cuántos puestos de torre me quedan libres el martes?
Es la pregunta que gobierna la agenda, así que es una pantalla: la estructura tiene sus posiciones y cada grupo ocupa las que ocupa. Lo que queda libre se ve antes de aceptar una llamada, no después.
