Gimnasios
Tu negocio no es vender: es que no se den de baja
Entran por una promoción, pagan tres meses y desaparecen. Entre medias hay un recibo que vuelve devuelto, una sala de doce plazas con quince apuntados y un torno que deja pasar a quien no debe.
Describir lo que necesitoLo que un TPV con fichas no entiende
El ingreso es un recibo, no una venta
Cada mes salen cientos de domiciliaciones y vuelven unas cuantas. Lo que decide el mes no es lo facturado: es lo cobrado, y perseguir devoluciones a mano se come a una persona entera.
La baja se ve venir tres semanas antes
Quien deja de entrar deja de pagar poco después. Si el sistema sabe quién no pasa el torno desde hace dos semanas, la llamada llega a tiempo; si no, llega cuando ya ha pedido la baja.
La cifra para un gimnasio
Sala, salas de actividad y recepción en dos turnos ponen la plantilla entre diez y cincuenta. Un estudio de entrenamiento con tres monitores está un tramo por debajo.
Cuéntanos cómo funciona tu centro
Cuántos socios llevas y cómo cobras: con eso basta para que salga en pantalla el sistema que te haríamos.
Lo que preguntan los gimnasios
¿Se conecta con el torno que ya tengo?
Con los que dejan consultar y abrir desde fuera, sí, y es de lo primero que se monta. Con los cerrados, la alternativa honesta es cambiar el lector, y entonces se dice en el presupuesto.
¿Lleva la app para el socio?
Se construye la parte que te interesa: reservar clase, ver su cuota y darse de alta en una actividad. Una app nativa en las tiendas es un proyecto aparte y se presupuesta aparte.
¿Puedo empezar sólo por las cuotas?
Es el arranque que más se paga solo, porque las devoluciones son dinero que ya has perdido. Las clases y el acceso se añaden después sin rehacer nada.
