Ginecología
La paciente va de veintiocho semanas y su calendario lo lleva un post-it
Un embarazo no es una serie de citas suelta: es un calendario que se deduce de una fecha y que se desplaza entero cuando esa fecha cambia. Y al lado hay muestras que salen del centro y vuelven días después.
Describir lo que necesitoLo que rompe una agenda normal en esta consulta
Las citas se calculan, no se piden una a una
Con una fecha de referencia, las visitas y las ecografías del embarazo caen donde tienen que caer. Pidiéndolas de una en una por teléfono, la mitad se desplazan mal y la otra mitad se olvidan.
Media consulta se cobra por paquete
El seguimiento se vende entero, pero se consume en nueve meses. Sin saldo visible, nadie sabe si la ecografía de hoy va dentro del bono o se factura aparte.
El coste, sin rodeos, para una consulta privada
Dos ginecólogas, una matrona, la fisio del suelo pélvico y recepción: una consulta privada se mueve en el tramo de menos de diez.
Cuéntanos cómo lleváis los embarazos
Explica qué incluís en el seguimiento y qué muestras mandáis fuera. Con eso se dibuja tu sistema.
Las dos que siempre salen
Si cambia la fecha de referencia, ¿hay que mover todas las citas a mano?
No: se cambia la fecha y el calendario se recalcula entero, avisando de las citas que ya estaban dadas y que ahora caen fuera de sitio. Las que ya se hicieron no se tocan, porque son historia; las futuras se proponen de nuevo y las confirma quien lleva la agenda.
¿Y la ecografía que hacemos nosotras pero informa otro?
Se queda registrada como hecha en vuestro gabinete, con el informe pendiente y el nombre de quien tiene que firmarlo. Mientras no llegue, sale en una lista de informes pendientes en vez de desaparecer hasta que alguien lo echa en falta.
