Instalación de alarmas
La instalación la cobras una vez; la señal la atiendes mil
Montas un sistema en una tarde y luego convives con él años: el detector que salta solo cada madrugada, el abonado que cambia de teléfono, la cuota que hay que seguir pasando. El negocio está en lo segundo.
Describir lo que necesitoDos cosas que sólo pasan con señales
Un salto no es un aviso de avería
Entra una señal, hay que saber de qué zona viene, verificarla y cerrarla con lo que ocurrió. Y cuando una misma zona salta cuarenta veces, el dato que importa es ese patrón, no cada caso suelto.
El sistema está hecho de piezas con su sitio
Catorce detectores, dos teclados y una sirena, cada uno en una zona con su nombre. Al atender una señal se necesita saber que «zona 3» es el pasillo de la nave, y eso sólo lo tiene quien lo montó.
Cuánto cuesta para un instalador con cartera de abonados
El bloque de abonados con su cuota es lo que se monta primero porque es el dinero que se escapa; el registro de saltos se añade cuando hay suficiente volumen para que el patrón diga algo.
Cuántos abonados tienes conectados
Cuenta qué instalas, quién atiende las señales y cómo cobras la conexión. Te devolvemos el esquema y la horquilla.
Lo que preguntan los instaladores
¿Se puede llevar el histórico de un sistema que montó otro?
Sí: se da de alta lo que hay instalado, aunque no sea tuyo, y desde ese momento el histórico empieza a existir. Es el caso más frecuente al coger una cartera.
¿Qué se guarda de una verificación?
Lo que tú decidas apuntar: qué se comprobó, con quién se habló y cómo se cerró, con su hora. El programa guarda tu registro; no dice qué hay que hacer en cada caso.
