Oficinas virtuales
Vendes una dirección y lo que gestionas es el correo de doscientas sociedades
Cada mañana llega una saca de cartas a nombre de empresas que no pisan el edificio, y cada una tiene pactado algo distinto: una quiere el escaneo, otra que se lo guarden, otra que se lo reenvíen. Ahí se va la mañana.
Describir lo que necesitoLo que no se parece a alquilar un puesto
El servicio es una cuota que corre sola y no se ve
No hay nadie ocupando una mesa que te recuerde que existe. Doscientos contratos de doce meses que se renuevan en fechas distintas sólo se sostienen si el propio programa avisa de cuál vence.
El correo recibido es un registro, no un recado
Qué llegó, de quién, qué día y qué se hizo con él. Cuando alguien reclama una carta de hace cinco meses, la respuesta tiene que estar guardada con su fecha, no en la memoria de recepción.
El precio para un centro de negocios
Sociedades y correo es lo mínimo útil, porque son las dos cosas que se hacen cada día; la cuota recurrente se añade enseguida en cuanto pasas de cincuenta contratos.
Cuántas sociedades tienes domiciliadas
Cuenta qué incluye tu cuota y qué hacéis con el correo que llega. Te mandamos el esquema montado y lo que cuesta.
Dudas de centro de negocios
¿Entra el cliente a ver su propio correo?
Sí, y es el cambio que más se nota: cada sociedad ve sólo lo suyo, descarga el escaneo y deja constancia de que lo ha visto, lo que corta los reenvíos a mano.
¿Se puede cobrar lo que se sale de la cuota?
Sí. El reenvío de un paquete, una copia extra o unas horas de sala se apuntan sobre el contrato y salen en el recibo del mes junto a la cuota fija.
