Tablet de máquina
Cambiar un precio en cien máquinas es ir a cien máquinas
Si la pantalla que ve el cliente no está conectada, cada cambio es un desplazamiento. Con carril propio por empresa, el precio nuevo baja a la máquina y la venta sube al ERP.
Describir lo que necesitoLa pantalla que ve el cliente

Lo que tiene de difícil una máquina en la calle
El carril es por empresa, no por flota
Cada tablet escucha solo el canal de su empresa y su máquina. Un comando dirigido a otra flota es físicamente inalcanzable para ella, y por eso se puede migrar por lotes sin riesgo.
La actualización tiene que poder reanudarse
Una aplicación de doce megas con wifi de polígono no se baja de una vez: se corta al setenta por ciento. Si la descarga no continúa donde iba, esa máquina no se actualiza nunca.
Lo que cuesta conectar la flota
Esto no es un conector suelto: es la plataforma entera, porque junta la pantalla del cliente, el catálogo, el stock y el despliegue de versiones. El tramo lo marca el tamaño de la flota.
Cuéntanos cómo son tus máquinas
Dinos cuántas son, qué pantalla llevan y qué te obliga hoy a desplazarte. Te devolvemos el esquema.
Lo que nos preguntan de las tablets
¿Hace falta cambiar las máquinas?
No necesariamente: lo que se conecta es la tablet que lleva la pantalla, emparejada a su máquina. Lo que sí hace falta es una conexión, aunque sea mala.
¿Qué pasa si la máquina se queda sin red?
Sigue vendiendo con lo último que recibió y se pone al día cuando vuelve. Una pantalla que depende de estar en línea para cobrar es una pantalla parada.
