Rutas
El reparto se ordena por cercanía en el mapa y luego el río no se cruza por ahí
La línea recta miente: dos puntos a tres kilómetros pueden estar a veinticinco minutos. Con la matriz de tiempos reales, la ruta se ordena por lo que se tarda y no por lo que parece.
Describir lo que necesitoEl mapa de operación, con las rutas dibujadas

Lo que se puede pedir, y lo que cuesta pedirlo
Dos preguntas distintas, y conviene no confundirlas
Una es «cuánto se tarda de cada punto a cada punto», que es la matriz. La otra es «por dónde se va», que es el trazado. La primera ordena la ruta; la segunda la dibuja.
El trazado no reordena las paradas
Devuelve el camino en el orden que le des. Quien decide el orden es tu programa con la matriz delante, y eso es bueno: ahí es donde caben tus reglas y no las de nadie.
Hay un tope de puntos por consulta
El plan gratuito limita peticiones por minuto y puntos por llamada. Una ruta de doscientas paradas hay que trocearla y esperar entre viajes, y eso se diseña, no se improvisa.
Lo que cuesta planificar con tiempos reales
El cálculo es barato; lo que cuesta es la pantalla donde se decide la ruta y la hoja que se lleva el conductor. Por eso suele ser más de un módulo y no uno suelto.
Cuéntanos cómo montas las rutas
Dinos cuántas paradas al día, quién decide el orden y con qué. Te devolvemos el esquema de lo que montaríamos.
Lo que nos preguntan de las rutas
¿Tiene en cuenta el tráfico?
Trabaja con tiempos de conducción por carretera, que ya es muchísimo mejor que la línea recta. El tráfico en vivo es otro servicio y otro coste, y se plantea si de verdad hace falta.
¿Cabe una ruta de doscientas paradas?
Se trocea: la consulta tiene tope de puntos. Es una decisión de diseño y por eso se habla antes, no el día que la ruta crece y empieza a fallar sin explicación.
