Peritaje caligráfico
Dos firmas, cuarenta rasgos y una conclusión que hay que poder sostener
El cotejo se hace entre lo que se discute y lo que no se discute, rasgo por rasgo, y cada coincidencia o divergencia necesita su ampliación. El dictamen es el resumen de ese trabajo, no su sustituto.
Describir lo que necesitoPor qué un procesador de textos no te vale
El cotejo es una tabla, no un párrafo
Inclinación, presión, enlaces, puntos de ataque: cada rasgo se compara y se anota. Escrito en prosa, nadie puede seguir el razonamiento y el trabajo pierde la mitad de su fuerza.
Las imágenes tienen que colgar del rasgo que ilustran
Una ampliación suelta en una carpeta no dice nada. Pegada al punto concreto del cotejo, es lo que hace que el dictamen se entienda sin explicarlo de viva voz.
Lo que cuesta en un gabinete de uno
Un perito calígrafo trabaja normalmente solo, y si lo que hace falta es sobre todo la pantalla de cotejo, el estimador se queda en el tramo más bajo.
Cuéntanos cómo montas un cotejo
Describe cómo comparas y cómo documentas: al enviarlo verás el esquema con sus módulos.
Dos preguntas
¿La tabla de rasgos la defino yo?
Sí: los rasgos que cotejas y su orden son tu método, no el nuestro. La pantalla los recoge y los deja comparables entre encargos; el criterio sigue siendo tuyo.
¿Se puede componer el dictamen desde el cotejo?
Se puede: si la tabla y las imágenes están dentro, el documento se arma con ellas en vez de rehacerlo. La redacción y las conclusiones las escribes tú.
