Pisos tutelados
Siete pisos en cinco calles y las facturas de la luz llegan todas juntas
Un programa de viviendas no es un edificio: son siete casas repartidas por la ciudad, cada una con su gasto, su avería y su visita. Lo que falla casi siempre es saber en qué piso está cada cosa.
Describir lo que necesitoDos cosas que cambian cuando el servicio está repartido
No hay un edificio: hay siete direcciones
Cada piso tiene su contador, su propietario, sus llaves y su gasto. Puesto todo en una contabilidad común, nadie sabe qué casa se está comiendo el presupuesto del año.
El profesional va y viene
La visita se hace en el salón de alguien y lo que se anota se escribe después en el coche. Si no entra desde el móvil allí mismo, por el camino se pierde la mitad.
La horquilla de un programa de pisos
Educadores que rotan por varias viviendas, coordinación, administración y mantenimiento: con siete u ocho pisos ya se pasa de diez personas.
Cuéntanos cuántas viviendas lleváis
Di cuántos pisos, cuántas plazas y quién hace las visitas. Eso basta para que salga el esquema.
Dos preguntas de coordinación de viviendas
¿Se puede apuntar la visita desde el piso?
Sí, desde el móvil y en el momento, que es cuando se acuerda de todo: se abre la vivienda, se escribe y queda con la fecha y la hora en que se hizo. Lo que se escribe después también vale, pero entonces se nota que la hora no es la misma, y eso también queda.
¿Se ve el gasto de un piso suelto?
Sí: cada vivienda es un sitio con su gasto propio, así que el recibo de la luz, la compra y la reparación de la caldera se miran por casa y por mes. Es lo que permite discutir el presupuesto del año con una cifra por dirección en vez de con un total.
