Si desaparece el proveedor
El riesgo no es quedarte sin programa: es quedarte sin nadie que lo entienda
El sistema seguiría funcionando un tiempo, puede que mucho. El problema llega el día que haya que cambiar algo —un formato, un impuesto, un proceso nuevo— y no exista nadie a quien pedírselo. Para eso sí se puede preparar el terreno.
Describir lo que necesitoLo que de verdad protege, y lo que sólo lo parece
Tener el histórico fuera vale más que tener el código
Una copia de tus datos en tu poder, en un formato legible y actualizada, es lo que te permite reconstruir en otro sitio. El código de un sistema que nadie conoce es mucho menos útil de lo que parece: entenderlo cuesta casi lo mismo que volver a escribirlo.
Que esté escrito cómo funciona es la otra mitad
Qué significa cada estado, qué pasa cuando se cierra un pedido, por qué esa excepción existe. Eso es lo que permite que otro coja el relevo, y es lo que no está en ningún sitio cuando el proyecto lo sostenía una sola cabeza.
Lo que se puede comprobar de nosotros
Antes de fijarte en el precio, haz las comprobaciones que harías con cualquiera: quién está detrás de la empresa, cuánta gente conoce tu sistema y si tus datos se exportan en un formato que otro pueda leer. Gufi es una empresa pequeña y esa pregunta es pertinente aquí, no sólo con los demás.
Dinos qué nivel de continuidad necesitas
Si tu operación no puede pararse ni un día, dilo: cambia qué hay que preparar y cuánto conviene invertir en ello.
Sobre la continuidad, dos respuestas
¿Puedo tener una copia de mis datos por mi cuenta?
Sí, y es buena práctica tenerla aunque no la necesites nunca: se exporta, se guarda en un sitio tuyo y se repite cada cierto tiempo. La prueba de que sirve no es que exista el fichero, es haberlo abierto una vez para ver que está completo.
¿Qué pasa con un sistema que nadie mantiene?
Sigue funcionando mientras no cambie nada de su alrededor, y eso suele durar menos de lo que la gente espera. El primer aviso llega con un navegador, un formato bancario o un requisito nuevo, y a partir de ahí la cuenta atrás ya ha empezado.
