Si no funciona
La pregunta buena no es si va a fallar, es qué está previsto para cuando falle
Todo software falla alguna vez, y quien te diga lo contrario te está vendiendo. Lo que distingue a un proveedor de otro es qué pasa el martes a las ocho de la tarde en que no se puede emitir una factura: quién lo coge, en cuánto y con qué plan de vuelta atrás.
Describir lo que necesitoLos dos tipos de «no funciona», que no se parecen
Está roto: se arregla, y lo que importa es en cuánto
Un error es un error y lo arregla quien lo construyó, sin discutir de quién es la culpa. Lo único que hay que pactar antes es el plazo según la gravedad: no es lo mismo que no se pueda facturar que un listado que sale desordenado.
Funciona pero no sirve: eso es otra conversación
Hace exactamente lo que se pidió y resulta que lo que se pidió no era lo que hacía falta. Pasa, y no es culpa de nadie en particular. Se arregla cambiándolo, y por eso importa tanto ver las pantallas pronto: cuanto antes se descubre, menos cuesta.
Qué cubre la cuota cuando algo va mal
Arreglar lo que está mal no se factura aparte: va en la cuota de abajo, igual que tenerlo funcionando. Y la otra parte, la incómoda, también conviene decirla: cambiar lo que sí se pidió pero resultó no servir también entra, porque es el riesgo normal de construir algo nuevo y no puede caer sólo de un lado.
Escríbenos qué pasó la última vez
Si vienes de una mala experiencia, cuenta qué falló y cómo reaccionó quien lo había hecho. Es la información más útil que nos puedes dar.
Lo incómodo, contestado
¿Hay garantía?
Hay algo más útil que una garantía con fecha de caducidad: mientras pagas la cuota, arreglar lo que falla forma parte del servicio y no tiene plazo. Una garantía de doce meses suena mejor y protege menos, porque el mes trece también existe.
¿Y si el problema es que no nos entendisteis?
Se corrige, y conviene que se corrija pronto: por eso se enseñan pantallas desde las primeras semanas en vez de guardar la sorpresa para el final. Un malentendido descubierto en la semana tres cuesta una tarde; el mismo en el mes cinco cuesta un mes.
