Gufi

Si no funciona

La pregunta buena no es si va a fallar, es qué está previsto para cuando falle

Todo software falla alguna vez, y quien te diga lo contrario te está vendiendo. Lo que distingue a un proveedor de otro es qué pasa el martes a las ocho de la tarde en que no se puede emitir una factura: quién lo coge, en cuánto y con qué plan de vuelta atrás.

Describir lo que necesito
Lo que conviene tener pactado antes de empezar
Qué es urgente y qué no
Tres niveles acordados antes, para no discutir la gravedad en mitad del problema.
Quién lo coge y en cuánto
Un plazo de respuesta por nivel, y un canal que no sea un formulario sin respuesta.
Cómo se trabaja mientras
El plan B de papel o de hoja de cálculo para seguir vendiendo mientras se arregla.
La marcha atrás
Poder volver a la versión de ayer en minutos cuando un cambio sale mal.
Qué pasó y por qué
Una explicación escrita de los fallos serios, que es lo que evita que se repitan.
Cuándo se corta la relación
El punto, acordado al principio, en el que dejar de insistir es la decisión correcta.

Los dos tipos de «no funciona», que no se parecen

Está roto: se arregla, y lo que importa es en cuánto

Un error es un error y lo arregla quien lo construyó, sin discutir de quién es la culpa. Lo único que hay que pactar antes es el plazo según la gravedad: no es lo mismo que no se pueda facturar que un listado que sale desordenado.

Funciona pero no sirve: eso es otra conversación

Hace exactamente lo que se pidió y resulta que lo que se pidió no era lo que hacía falta. Pasa, y no es culpa de nadie en particular. Se arregla cambiándolo, y por eso importa tanto ver las pantallas pronto: cuanto antes se descubre, menos cuesta.

Qué cubre la cuota cuando algo va mal

Arreglar lo que está mal no se factura aparte: va en la cuota de abajo, igual que tenerlo funcionando. Y la otra parte, la incómoda, también conviene decirla: cambiar lo que sí se pidió pero resultó no servir también entra, porque es el riesgo normal de construir algo nuevo y no puede caer sólo de un lado.

Un módulo
2.500 €
al mes, para un equipo de 10–50.
Todo el sistema
3.000 € – 7.500 €
al mes, con varios módulos. En 30 días.
Implantación
0 €
Es cuota. Se corta cuando quieras.
Mover los mandos en el estimador

Escríbenos qué pasó la última vez

Si vienes de una mala experiencia, cuenta qué falló y cómo reaccionó quien lo había hecho. Es la información más útil que nos puedes dar.

Cómo trabajáis y qué se atasca.

Cuántos sois
Cuánto hay que construir
Cuota mensual con lo que has marcado
3.000 € – 7.500 €
Sin coste de implantación.

Lo ves al momento. Sin llamadas ni boletines.

Lo incómodo, contestado

¿Hay garantía?

Hay algo más útil que una garantía con fecha de caducidad: mientras pagas la cuota, arreglar lo que falla forma parte del servicio y no tiene plazo. Una garantía de doce meses suena mejor y protege menos, porque el mes trece también existe.

¿Y si el problema es que no nos entendisteis?

Se corrige, y conviene que se corrija pronto: por eso se enseñan pantallas desde las primeras semanas en vez de guardar la sorpresa para el final. Un malentendido descubierto en la semana tres cuesta una tarde; el mismo en el mes cinco cuesta un mes.

Otros sectores con pantallas que enseñar