Readaptación
Vuelve el martes, dice el parte; el entrenador ya lo había puesto en la convocatoria
Lo que decide esto no es la sesión de hoy: es el paso de una fase a la siguiente y quién se enteró de ese paso. Entre el gimnasio y el banquillo hay un mensaje de móvil al que se le confía demasiado.
Describir lo que necesitoDos cosas que no se arreglan con una hoja de ejercicios
Pasar de fase es una decisión, y queda escrita
Cuando alguien sube de etapa hay detrás un criterio que puso vuestro equipo. Si no queda apuntado qué se cumplió y quién lo validó, la discusión de dentro de tres semanas no tiene papeles.
La suma de la semana sólo sirve a tiempo
Lo que se hizo lunes, martes y jueves sumado el viernes vale; sumado el lunes siguiente es historia. Para eso el total tiene que estar a la vista mientras se planifica, no en un informe de cierre.
La horquilla de un servicio de readaptación
Dos o tres readaptadores, un fisioterapeuta y la coordinación con el cuerpo técnico: una sala propia se queda en el tramo pequeño.
Cuenta cómo lleváis las vueltas
Describe cuántas fases usáis y a quién le pasáis el parte cada mañana. Al mandarlo tienes el esquema.
Lo que preguntan los cuerpos técnicos
¿Los criterios de paso de fase vienen puestos?
No, y no los vamos a poner nosotros. Cada equipo trabaja con los suyos, y elegir por vosotros sería inventarnos un criterio que nadie de esta casa puede sostener. Se montan las fases que digáis con las condiciones que escribáis, y queda anotado quién las cambia si algún día cambian.
¿Puede ver el entrenador la ficha entera?
Ve lo que decidáis, y lo habitual es que sea una línea por deportista: si cuenta para el fin de semana o no. El detalle de la sala se queda en los perfiles que lo necesitan, y cada entrada a una ficha queda anotada con el usuario y la hora.
