Recuperación textil
El contenedor pesa seiscientos kilos y lo que vale está dentro sin separar
Recoges kilos indiferenciados y tu negocio empieza en la mesa donde alguien decide, prenda a prenda, si eso se vuelve a vender, se hace trapo o se va a fibra. Cada decisión tiene un precio distinto, y la rentabilidad de una ruta sólo se sabe después de clasificarla.
Describir lo que necesitoPor qué un gestor de residuos no describe tu planta
La pesada es el principio, no el final
Para un gestor de residuos el kilo recogido es el dato. Aquí ese kilo entra sin valor conocido: lo que decide cuánto vale es el porcentaje que sale reutilizable, y eso lo da la mesa de clasificación días después. Hay que poder enlazar las dos cosas.
Un mismo kilo tiene cuatro salidas
Lo reutilizable va a tienda o a exportación, lo que no sirve para vestir se hace trapo industrial, y el resto va a fibra. Son cuatro circuitos con cuatro clientes y cuatro precios, y el reparto entre ellos es el indicador que gobierna el negocio.
La cifra del proyecto
Clasificar es intensivo en manos: entre la mesa, el almacén, las rutas y la tienda se juntan treinta o cuarenta personas.
Dinos cómo trabaja tu nave
Cuenta cuántos contenedores llevas y cómo clasificas, y te lo pintamos.
Dos dudas de la mesa
¿Se puede enlazar lo clasificado con la ruta de la que vino?
Se puede si la nave trabaja por lotes identificados por ruta, que es lo que recomendamos. Si todo se mezcla al descargar, el enlace se pierde y lo honesto es decirlo: entonces el porcentaje sale por jornada, no por ruta.
¿Lleva el peso de las balas para la expedición?
Sí: cada bala es una unidad con su peso y su tipo, y la expedición es el conjunto de balas que se cargan. Así el albarán y el peso del contenedor salen de las mismas unidades.
