Herramienta eléctrica
Repararla cuesta más de lo que vale nueva, y hay que decirlo rápido
La mitad de lo que entra no merece arreglo y la otra mitad son máquinas de obra que vuelven cada tres meses. Y quien te las manda casi nunca es quien las usa: son cajas de un distribuidor.
Describir lo que necesitoUn taller que decide más que repara
La respuesta más frecuente es que no compensa
Antes de tocar nada hay que calcular si la reparación pasa del precio de la máquina nueva. Esa decisión se toma decenas de veces al mes y, si no queda escrita con lo que costó mirarla, ese rato se ha trabajado gratis.
Llegan en caja, no de uno en uno
Un distribuidor manda doce máquinas juntas y espera una respuesta por cada una. Sin una entrada que las separe con su etiqueta y su usuario final, se mezclan carcasas y acaba volviendo a una tienda la máquina de otra.
Qué cuesta para un taller de herramienta
Suele ser un local con dos o tres bancos y mucha caja entrando: el tramo pequeño del estimador.
Cuéntanos de dónde te llega el trabajo
Al enviarlo ves los módulos y el precio.
Dos preguntas de taller
¿Puede la ferretería ver el estado de sus máquinas?
Se le puede dar una pantalla con su lote y la respuesta de cada máquina, para que acepte o rechace sin llamar. Es lo que corta la mitad del teléfono.
¿Se puede saber qué modelos dan pérdidas?
Con el tiempo y las piezas imputados por máquina, sí. Lo normal es descubrir que dos o tres referencias baratas se comen las horas del taller.
