Reparto propio
Has prometido catorce entregas de seis a ocho y en la furgoneta caben nueve
Repartir tú mismo sale a cuenta hasta que el checkout promete más de lo que cabe en el día. La franja no es una preferencia del cliente: es un cupo que hay que contar antes de dejar cerrar el pedido.
Describir lo que necesitoPor qué una franja sin cupo es una promesa rota
La franja se cierra cuando se llena
Cada tramo tiene un número de entregas que caben de verdad, y cuando se alcanza el tramo desaparece del checkout. Si sigue disponible, el que paga por él se queda sin repartidor.
La zona decide si se puede
Hay calles que entran en el reparto y otras que no, y algunas sólo ciertos días. Eso se comprueba con el código postal antes de enseñar la opción, no al preparar la hoja.
En la puerta pasan cosas
No está, no tiene cambio, devuelve una cosa. El repartidor necesita registrar eso en el momento desde el móvil, o lo cuenta al volver y ya no se puede arreglar.
Lo que cuesta montar el reparto propio
El cupo en el checkout y la hoja del repartidor son dos piezas que se tocan, así que son varios módulos: tramo medio. Con un vehículo y dos franjas es bastante menos que con cuatro vehículos y zonas distintas.
Cuéntanos cómo repartes hoy
Escribe cuántos vehículos tienes y qué franjas ofreces, y al enviarlo te devuelve el esquema de lo que montaríamos y su horquilla.
Lo que nos preguntan sobre el reparto propio
¿Cómo se calcula cuántas caben en una franja?
Se empieza por lo que hoy sabéis que se hace sin agobios y se ajusta con lo que el sistema mide después. Lo importante es que el número exista, aunque la primera versión sea una estimación.
¿Se puede combinar con una agencia para lo de fuera?
Sí, y es lo habitual: tu reparto para los códigos postales de la zona y transportista para el resto. El checkout enseña una opción u otra según la dirección, sin que el cliente tenga que saberlo.
