Tienda gourmet
Vendes el sesenta por ciento del año en cinco semanas, y cada lote es un producto que no existía en octubre
Compones una cesta con nueve referencias de siete productores, le pones un precio que no es la suma, y una empresa te pide cuarenta con tarjetón personalizado a treinta direcciones distintas. Todo eso entre el 15 de noviembre y el 22 de diciembre.
Describir lo que necesitoDos cosas que rompen un comercio normal
Un lote es un producto compuesto y cambia cada año
Si el lote no sabe de qué está hecho, al vender cuarenta no se descuenta nada del almacén y a mitad de campaña falta el paté. Y el coste del lote es la suma de nueve costes, no un precio puesto a ojo.
El pedido de empresa es un pedido con muchos destinos
Uno paga, treinta reciben, cada uno con su dirección y su tarjeta. Eso no es un pedido: es un pedido y treinta expediciones, y en campaña se hace con el almacén lleno y sin tiempo.
Cuánto cuesta para un comercio gourmet
Los lotes compuestos y el pedido de empresa van juntos o no sirven de nada: son las dos piezas que sostienen la campaña, y la campaña es el año.
Cuéntanos tu campaña
Dinos cuántos lotes compones y cómo llevas los pedidos de empresa. Te mandamos el montaje y lo que costaría.
Preguntas de campaña
¿Avisa de cuántos lotes puedo montar?
Sí: con la composición y el stock, el límite lo marca el componente más escaso. Es el dato que evita vender ciento veinte cestas cuando sólo hay paté para noventa.
¿Y las listas de direcciones que me manda el cliente?
Se importan y cada fila se convierte en una expedición con su tarjetón. Teclear treinta direcciones a mano en campaña es exactamente donde aparecen los envíos a la persona equivocada.
