Trabajos verticales
No hay andamio: hay dos cuerdas y una azotea con un anclaje dudoso
Antes de bajar por una fachada hay que saber de qué se va a colgar la gente y cuántas pasadas lleva ese edificio contratadas al año. Y después hay que entregar fotos: de lo que estaba sucio, de lo que estaba roto y de cómo quedó, planta por planta.
Describir lo que necesitoPor qué no es una obra de fachada
El edificio tiene memoria y la cuerda no
Lo que vale cuando vuelves a un edificio es saber de dónde se colgó el equipo la última vez, por qué azotea se entró y con qué portero había que hablar. Eso no es un presupuesto: es una ficha del inmueble que se consulta antes de cargar la furgoneta.
Vendes pasadas, no obras
La mayoría del trabajo son contratos con una o dos pasadas de limpieza al año en varias comunidades. Lo que hace falta es la lista de a quién le toca este trimestre, no un seguimiento de obra con certificaciones.
Lo que vale tenerlo
Esto se hace en parejas: dos o tres equipos y una persona en oficina, seis u ocho en total.
Dinos qué edificios tienes
Cuenta cuántas comunidades llevas y cuántas pasadas, y lo verás dibujado.
Dos dudas de la fachada
¿Se puede entregar el informe con fotos al administrador?
Sí: el parte se cierra en el móvil con las fotos ya colocadas por cara y planta, y de ahí sale un documento para el administrador. Lo que hoy lleva una tarde de montaje se convierte en pulsar un botón.
¿Qué pasa cuando el administrador cambia y nadie encuentra la llave de la azotea?
Que lo consultas: el acceso a cubierta, el nombre de quien abre y el teléfono útil viven en la ficha del inmueble, no en la memoria del compañero que ese día está de vacaciones.
