Transporte de fondos
La saca dice ocho mil doscientos y la sala cuenta ocho mil ciento ochenta
Entre el comercio que precinta la bolsa y el apunte que entra en el banco hay una ruta, un blindado, dos personas y una sala de recuento. Cuando falta dinero, lo único que te salva es poder seguir ese precinto paso a paso, con quién lo tocó y cuándo.
Describir lo que necesitoLo que te hace distinto de una empresa de vigilancia
El objeto que se sigue es un precinto
No sigues un envío ni un cliente: sigues un número de precinto que pasa del comercio a la dotación, de la dotación a la sala y de la sala a un apunte bancario. Cada salto tiene una persona y una hora, y la cadena entera es lo que se audita cuando algo no cuadra.
La diferencia no es una incidencia: es dinero
Si el recuento da menos que la declaración del comercio, eso abre una discrepancia con un importe y un responsable. Un programa de rutas lo trataría como una nota; aquí tiene que ser un registro con su propio estado hasta que se resuelve.
Presupuesto del proyecto
Dotaciones, sala de recuento, taller de blindados y administración: una empresa de fondos provincial pasa holgadamente de cien personas.
Cuéntanos cómo va la operativa diaria
Explica las rutas y cómo cuadra la sala, y recibes el boceto con su cifra.
Dos cosas que nos plantean
¿Se puede leer el precinto con el lector de la dotación?
Sí: si el precinto lleva código, la recogida se hace leyendo y no teclando, que es donde se cometen los errores. Si no lo lleva, la pantalla valida el formato del número para que no entre uno imposible.
¿Quién puede ver una diferencia de recuento?
Lo decides tú con los permisos: lo normal es que la sala la registre y sólo responsables puedan cerrarla. Queda el rastro de quién la abrió, quién la tocó y con qué justificación se cerró.
