Vajilla para eventos
Salieron mil doscientas copas y han vuelto mil ciento noventa
El inventario son piezas pequeñas que se rompen, se quedan en una cocina ajena y se mezclan con las del vecino. Lo que decide si el evento dejó dinero no es el precio del alquiler: son las diez copas que faltan y el lavado de lo que volvió sucio.
Describir lo que necesitoLo que ningún programa de almacén resuelve
Se cuenta al salir y se cuenta al volver
Hay dos recuentos por evento y la diferencia es dinero: rotura, falta o cambio con otro proveedor. Un almacén normal descuenta al salir y vuelve a sumar al entrar; aquí hace falta que la diferencia quede como un registro propio con su importe.
Se pide por mesa, no por unidad
Nadie pide ciento veinte platos: pide un servicio para ciento veinte comensales, que son platos, copas, cubiertos y mantelería en una proporción que tú conoces. El pedido tiene que poder armarse desde ahí y desglosarse después.
La cifra del montaje
Almacén, tren de lavado y reparto: menos de diez personas moviendo cientos de miles de piezas.
Dinos qué menaje mueves
Cuenta a quién sirves y cómo cuentas las piezas, y te lo devolvemos pintado.
Dos dudas del recuento
¿Se puede contar con el móvil en el almacén?
Sí: el recuento de salida y el de retorno se hacen sobre la lista del evento desde el móvil, marcando cantidades. Es lo que permite que la diferencia salga sola en vez de reconstruirse el lunes.
¿Y si el cliente trae piezas de otro proveedor mezcladas?
Pasa constantemente, así que el retorno admite marcar piezas ajenas como tal. Quedan apartadas y no suman a tu inventario, que es lo que hoy hace que el recuento no cuadre nunca.
