API de entrada
Tu web ya sabe que hay un pedido. El problema es que alguien lo copia a mano
Esto no es salir a buscar datos a otro sitio: es dejar que lo de fuera entre. Tu tienda, tu máquina, la aplicación que os hizo otro: todos pueden escribir aquí si hay una puerta con nombre, con límites y con rastro.
Describir lo que necesitoLo que separa una puerta de un agujero
Una clave para todos es ninguna clave
Si la web, la máquina y el becario usan la misma, el día que haya que cortarle el paso a uno se lo cortas a los tres. Y no sabrás cuál de ellos hizo el estropicio.
El de fuera va a reintentar
Se le caerá la red a mitad, repetirá la llamada y tú tendrás dos pedidos iguales. Eso no se arregla pidiéndole que no lo haga: se arregla reconociendo que es el mismo.
Lo que cuesta abrir la puerta bien
La cuenta la marca cuántas operaciones se abren y qué pueden escribir: leer es barato, escribir pide validación y pensar qué pasa cuando llega mal. Una puerta de sólo lectura es la mitad de una que crea pedidos.
Cuéntanos qué programa quiere hablar con éste
Di qué sistema tiene que entrar, qué necesita leer y qué querría escribir. Al enviarlo te devolvemos el esquema de la puerta y la horquilla.
Lo que preguntan antes de integrar
¿Puedo cortarle el paso a uno sin tocar a los demás?
Para eso está que cada programa tenga su clave. Se retira la suya, deja de entrar en el acto y los otros ni se enteran. Con una clave compartida eso no se puede hacer, y es la razón principal de separarlas.
¿Qué pasa si el de fuera manda algo que no cuadra?
Se rechaza con un motivo legible y queda registrado, en vez de entrar a medias. La peor respuesta posible a un dato malo es un «de acuerdo» y media ficha creada que nadie va a mirar.
