Importar de Excel
La hoja llega el lunes por correo y alguien la está tecleando el martes
No es la mudanza del programa viejo, que se hace una vez. Es el listado del proveedor, el fichero del banco, las horas del mes: lo mismo cada semana, siempre con una columna movida y siempre a mano.
Describir lo que necesitoPor qué pegar y rezar no es importar
El fichero nunca viene dos veces igual
Este mes trae una columna más, el mes que viene las referencias llevan guion. Si la carga sólo acepta el fichero perfecto, acabas arreglando el fichero en vez del dato.
Lo que entra mal cuesta más que lo que no entra
Una fila rechazada se ve. Tres mil precios actualizados con la coma donde no toca no se ven hasta que alguien factura, y entonces hay que deshacer tres mil.
Lo que cuesta dejar de teclear la hoja
Una carga con su mapa guardado y su previsualización es trabajo pequeño del estimador. Lo que sube es el número de orígenes distintos: cada formato nuevo es un mapa nuevo que hay que escribir y probar con ficheros de verdad.
Enséñanos la hoja que llega
Cuéntanos qué fichero recibes, cada cuánto y qué hay que arreglarle antes de poder usarlo. Al enviarlo te devuelve el esquema y la horquilla.
Dudas de quien ya se ha quemado importando
¿Y si la hoja viene mal rellenada?
Pasa siempre, y por eso la carga se diseña suponiéndolo: lo que no cuadra se aparta con el motivo y lo demás entra. Si además puedes decidir en qué formato te la mandan, eso es otra pantalla y la tratamos aparte.
¿Se puede automatizar del todo, sin que nadie pulse nada?
Sí, y conviene cuando el origen es fiable y el formato es estable. Mientras no lo sea, es mejor que alguien vea la previsualización treinta segundos: automatizar una carga que falla una de cada diez veces multiplica el trabajo en vez de quitarlo.
