Avisos de salida
Preguntar cada cinco minutos «¿ha pasado algo?» es una manera cara de enterarse tarde
Mientras el otro sistema consulta, o pregunta demasiado y molesta, o pregunta poco y llega tarde. El aviso que sale solo invierte el problema: nadie pregunta y nadie espera.
Describir lo que necesitoPor qué un aviso que sale no es un correo
Lo recibe una máquina, no una persona
Nadie lo lee: lo procesa un programa. Por eso importa menos cómo se redacta y muchísimo más que se pueda comprobar que viene de donde dice.
El que escucha se cae
Tarde o temprano el otro servidor estará reiniciándose cuando mandes el aviso. Si no hay reintento, ese hecho se perdió y nadie va a enterarse de que se perdió.
Lo que cuesta que te avise en vez de preguntar
Mandar el aviso es lo fácil; lo que se cotiza es lo de alrededor: la cola de reintentos, la firma y la pantalla donde se ve lo que no entró. Sin esas tres, lo que tienes no es un aviso: es una esperanza.
Dinos de qué te quieres enterar y dónde
Cuenta qué hecho tiene que saltar, qué sistema lo escucha y qué hace con él. Al enviarlo recibes el esquema dibujado y el precio.
Preguntas sobre avisos salientes
¿Cuánto tarda en llegar?
Sale en cuanto el hecho queda guardado, así que la espera es la de la red. La diferencia de verdad no es de segundos contra segundos: es de segundos contra el tiempo que tarde el otro en volver a preguntar.
¿Y si el aviso llega antes de que yo pueda atenderlo?
Por eso lo normal es que el que recibe lo guarde primero y lo procese después. El aviso dice que algo pasó; lo que pasó se consulta entero cuando convenga, y así un pico de avisos no te tumba nada.
