Cambiar de banco
Cambiáis de banco y todo lo que se cobraba solo deja de cobrarse solo
Los recibos domiciliados, las remesas, los pagos programados y las reglas con las que cuadrabais el extracto estaban atados a una cuenta. El dinero se mueve en un día; lo que estaba automatizado, no.
Describir lo que necesitoLo que tarda más que la cuenta nueva
El extracto nuevo no se parece al anterior
Cada entidad escribe los conceptos a su manera, así que las reglas con las que el sistema reconocía quién había pagado dejan de acertar. Rehacerlas lleva un par de meses de ir corrigiendo, y es mejor contar con ello que descubrirlo.
Lo que quedó en vuelo el día del cambio
Recibos presentados que aún no han vuelto, transferencias en camino y devoluciones que llegarán después. Durante unas semanas el cobro entra por dos sitios, y sin una pantalla que mire las dos cuentas juntas el cuadre se pierde.
Lo que cuesta la pantalla que lo sostiene
Lo que se construye aquí es un módulo: remesas, mandatos y conciliación, preparado para leer el formato de las dos entidades a la vez durante el solape. Por eso el alcance viene en uno. Si de paso queréis que los cobros tiren de la cartera de facturas, eso ya son varios y cambia la cifra.
Contadnos cómo cobráis hoy
Lo que marca el trabajo es cuántos recibos domiciliados tenéis y si alguien cuadra el extracto a mano. Con esos dos datos basta para orientar.
Dos dudas al cambiar de entidad
¿Se puede trabajar con los dos bancos a la vez?
Hay que poder, porque durante unas semanas es lo que va a pasar. El sistema lee los dos extractos y presenta los cobros juntos, de modo que una factura se marca como cobrada venga por donde venga. Cuando la cuenta vieja queda a cero, se apaga.
¿Las reglas de conciliación hay que escribirlas de nuevo?
Las que dependían de cómo escribía los conceptos el banco anterior, sí. Las que van por importe y referencia se mantienen. Lo habitual es que el primer mes haya que confirmar bastantes a mano y que a partir del segundo la mayoría vuelva a casar sola.
