Cambiar de gestoría
Cambiáis de gestoría y lo vuestro está dentro de su programa
Lo que os mandaban cada mes era un PDF; lo que tienen ellos es la base. Cambiar no es sólo firmar con otra: es recuperar vuestra información y decidir en qué lado va a vivir a partir de ahora.
Describir lo que necesitoLas dos cosas que se resuelven antes de firmar
Pedid la exportación, y pedidla pronto
No un resumen: las facturas, los asientos, los saldos y las amortizaciones en un fichero que se pueda leer. Pedirlo mientras la relación sigue siendo buena es mucho más rápido que pedirlo después, y es lo que determina por dónde arranca la nueva.
El reparto de tareas es donde se cuela lo que no hace nadie
Con la anterior se fue acomodando sin escribirse: ella hacía esto, vosotros aquello. Con la nueva hay que decirlo explícitamente el primer mes, o se descubre en el tercero y se descubre por lo que falta.
El coste de ordenarlo antes del cambio
Esto es un módulo: el punto donde entra la factura y de donde sale lo que la asesoría necesita. Por eso el alcance viene en uno y el tramo en el más bajo. Lo que no se puede presupuestar de antemano es la recuperación de lo que tenga la gestoría saliente, porque depende de en qué formato lo entregue.
Contadnos cómo trabajáis con la asesoría
Lo útil es saber qué le mandáis cada mes y cómo se lo mandáis. Ahí está casi siempre el trabajo que se puede dejar de hacer.
Lo que nos preguntan al cambiar de asesoría
¿Podéis hablar vosotros con la gestoría nueva?
Sí, y suele ahorrar vueltas: lo que hace falta de ella es el formato en que quiere recibir las cosas, y eso se concreta en una llamada. Lo que decide qué se le manda y qué hace cada parte sois vosotros, no nosotros.
¿Y si la anterior no nos da los datos en un formato útil?
Se trabaja con lo que entregue. Si es un PDF por mes, se lee de ahí; si son listados impresos, se parte de ellos. Lo que no se hace es prometer una recuperación completa antes de haber visto qué entregan, porque varía mucho de una a otra.
