Campamentos urbanos
El lunes son ochenta, el martes noventa y dos, y las comidas se encargaron el viernes
Un campamento de ciudad se rehace cada lunes: la mitad de los niños son nuevos, los grupos no son los de la semana pasada y el número que se dio a la cocina ya no vale.
Describir lo que necesitoDos cosas que cambian cada siete días
La lista no es la misma dos semanas seguidas
Las familias apuntan una semana, se saltan la siguiente y vuelven en agosto. Una inscripción por temporada no describe nada de lo que pasa en la puerta cada lunes.
El recuento sale antes de saberlo
La comida se encarga con días de antelación y las bajas llegan a las nueve de la mañana. Si el número no se puede corregir en el momento, se paga comida que nadie se come.
El presupuesto para un campamento urbano
Veinte o treinta monitores repartidos en varias sedes durante el verano, con coordinación y una oficina detrás: el tramo de diez a cincuenta.
Dinos cómo se organiza vuestro verano
Escribe en cuántas sedes abrís, si hay comedor y si cobra parte un tercero. Eso lo dibuja todo.
Dos cuestiones de coordinación de verano
¿Se puede cobrar por semanas y por días sueltos a la vez?
Sí, y aquí es lo normal: una familia coge dos semanas enteras y otra tres martes. Cada forma lleva su tarifa, y el recibo se monta con lo que de verdad usó cada niño en lugar de con lo que se apuntó en junio.
¿Y el recuento de comidas de mañana?
Sale de las altas vigentes a la hora que vosotros fijéis como corte, y las bajas posteriores quedan aparte para reclamarlas o no según lo que tengáis pactado con quien cocina. El número que se mandó se guarda, así que a fin de mes se puede comparar con lo que os facturaron.
