Estimulación
Diez minutos entre un niño y el siguiente, y la sala es la misma
Un centro de estimulación se sostiene sobre dos salas y un reloj: lo que se puede hacer depende del material que haya en esa habitación, y el de las once entra en cuanto salga el de las diez y media.
Describir lo que necesitoDos cosas que una agenda de consulta no entiende
La sesión es de la sala, no del profesional
Lo que se puede trabajar depende de lo que haya montado en esa habitación. Citando por profesional, se reserva una hora en la que la sala que hace falta está ocupada por otro.
En la sesión hay un adulto más
La familia entra, mira y se lleva algo que continuar en casa. Hay dos destinatarios por cita, y lo que se manda después de la sesión es parte del servicio y no un detalle.
La horquilla de un centro de estimulación
Tres o cuatro profesionales, dos salas y quien lleva las citas y los recibos: un centro privado se queda por debajo de diez personas.
Cuéntanos cuántas salas tenéis
Di cuántas salas, cuántas sesiones al día y si la familia entra. Con eso hay un esquema y una cifra.
Dos cosas que preguntan los centros pequeños
¿Se puede citar por sala y no por persona?
Sí, y aquí es lo que conviene: la sala es el recurso escaso. Se mira el día por salas, se ve el hueco real y la persona que atiende se asigna encima. Si hay dos salas con material distinto, una sesión sólo se deja poner en la que lo tenga.
¿Qué pasa con los vídeos de la sesión?
No sale ninguno si no está recogida y fechada la autorización de la familia: el envío queda bloqueado en vez de confiar en que alguien se acuerde. Lo que se manda queda registrado —a quién y cuándo—, y si la familia retira la autorización, deja de poder enviarse.
