Psicopedagogía
Un hueco de los martes a las cinco vale más que la lista de espera entera
El cuello de botella de un gabinete no es la demanda: es la franja. Hay seis familias esperando el martes a las cinco y nadie quiere el jueves a las dos, y en una agenda normal eso no se ve.
Describir lo que necesitoDos cosas que deciden si el gabinete llena o no
La espera no es una cola: son seis colas
Quien espera no espera «una plaza»: espera una hora concreta que le cuadre con el colegio. Una lista única esconde que hay huecos libres que nadie de esa lista puede coger.
La hora es del curso entero
Lo que se reparte en septiembre vale hasta junio. Metido cita a cita, cada cambio de horario de un colegio obliga a reconstruir la semana a mano.
Qué cuesta el sistema de un gabinete psicopedagógico
Cuatro o cinco profesionales con horas de tarde y recibos mensuales a familias: todavía es el tramo pequeño y con un módulo basta.
Dinos cómo repartís las tardes
Escribe cuántas horas de tarde tenéis y cuánta gente espera una franja concreta. Eso ya es el esquema.
Dos preguntas de septiembre
¿Se puede repartir el curso entero de una vez?
Sí: se asigna la hora semanal de cada alumno y quedan creadas las sesiones hasta junio, con los festivos descontados. A partir de ahí se cambia una suelta sin romper la serie, y lo que se movió queda marcado para que no se confunda con el reparto original.
¿Y la lista de espera?
Se guarda por franja y no como una cola única: cada familia dice las horas que le sirven, y cuando se libera un hueco el sistema enseña a quién le vale. Eso es lo que convierte una baja de diciembre en una plaza ocupada esa misma semana.
