Clases particulares
Veinte profesores repartidos por la ciudad y un bono de horas que nadie cuenta
Aquí no hay aulas que llenar: hay una pareja alumno-profesor que funciona o no, horas compradas que se gastan de a una, y un padre que paga y quiere saber si sirve de algo.
Describir lo que necesitoLo que rompe la hoja de cálculo
El bono se gasta y nadie lo ve bajar
Se venden diez horas y se dan ocho. Sin descontar cada sesión del saldo en el momento en que se da, el aviso de recarga llega cuando el alumno ya ha dejado de venir.
La clase cuesta lo que cuesta llegar
Una hora a domicilio al otro lado de la ciudad no vale lo mismo que una en el centro. Si el desplazamiento no se apunta con la sesión, el margen se descubre a fin de mes.
Lo que cuesta con una red de profesores
Una red de refuerzo con veinte o treinta profesores por horas cae en el tramo de diez a cincuenta.
Cuéntanos cómo repartís las clases
Escribe cómo trabajáis y al enviarlo tendrás el esquema de lo que montaríamos.
Dos preguntas
¿Lo apunta el profesor desde su móvil?
Sí, y es lo que hace que el saldo sea real: el profesor cierra la sesión al acabarla desde el móvil, y eso descuenta del bono y entra en su liquidación del mes a la vez. Si se apunta al día siguiente, ya hay un hueco.
¿Distingue clases online de las de domicilio?
Sí, porque no cuestan lo mismo. Cada sesión lleva su modalidad, y la tarifa del profesor y el desplazamiento se aplican según eso sin que nadie tenga que acordarse.
