Colegios
Un alumno no es un cliente: es un expediente que dura doce cursos
La matrícula de infantil y el boletín de cuarto de la ESO son el mismo niño, y en junio hay que poder leerlo seguido. Encima cuelgan el comedor, la ratio de cada aula y una familia que pregunta por WhatsApp.
Describir lo que necesitoPor qué un CRM no sirve para llevar un centro
El historial es el producto
Hay que poner la nota de hoy al lado de la de hace seis cursos y ver la curva. Para eso hace falta una serie por asignatura y evaluación que sobreviva al cambio de tutor.
La ratio decide antes que la demanda
Puedes tener lista de espera y no poder coger a nadie porque el aula está al tope. Sin ver plazas libres por nivel y grupo, la matrícula se acepta a ciegas y después hay que deshacerla.
Lo que cuesta en un centro de línea dos
Un colegio con infantil, primaria y secundaria se mueve entre cincuenta y doscientas personas contando claustro, administración y comedor.
Cuéntanos cómo lleváis el centro
Describe vuestra secretaría y al enviarlo sale el esquema con sus módulos y la horquilla.
Dos preguntas
¿Se puede importar lo que tenemos del curso pasado?
Si está en digital, sí: hojas de notas, listados de alumnos o una exportación del programa actual, con su histórico. Lo que está en papel hay que teclearlo, y lo honesto es decirlo.
¿Ven las familias su parte sin ver el resto?
Sí. Cada familia entra a lo suyo —boletines, faltas, recibos y menú— y nada más. Los permisos van por perfil: tutor, jefatura, secretaría y familia no ven la misma pantalla.
