Comedores sociales
Noventa plazas en dos turnos y a las dos menos cuarto llegan doce más
La sala tiene un número de sillas y dos turnos. Lo que decide el día es cuántas plazas quedan en el segundo, quién viene derivado y qué no puede comer la persona que acaba de sentarse.
Describir lo que necesitoDos cosas que no se parecen a un restaurante
Nadie paga, pero hay que saber quién vino
El dato no es una cuenta: es una plaza ocupada y una derivación vigente. Sin eso, la relación que se entrega a quien sostiene el comedor se hace con un recuento a ojo.
Lo que sobra es un problema con hora
Al cerrar el segundo turno queda comida y lo que se haga con ella se decide en minutos. Si no queda apuntado cuánto sobró y a dónde fue, el mes siguiente se cocina con la misma merma.
Qué presupuesto pide un comedor social
Cocina, sala, voluntariado rotando y quien lleva las derivaciones: un comedor con dos turnos diarios se mueve en el tramo de diez a cincuenta.
Cuéntanos cómo son vuestros turnos
Di cuántas plazas y turnos tenéis y quién os deriva a la gente. De ahí sale el esquema.
Dos preguntas de sala y cocina
¿Se puede ver el aforo del turno desde la puerta?
Sí, desde una tableta o un móvil: cuántas plazas tiene el turno, cuántas van ocupadas y quién falta de los que estaban apuntados. Es lo que permite decir que sí o que no con una cifra delante en vez de contando sillas desde el marco de la puerta.
¿Y lo que una persona no puede comer?
Va en su ficha y aparece en la pantalla de cocina de ese turno, no en la cabeza de quien lleva veinte años. Se apunta lo que vosotros recojáis de cada persona: aquí no se añade ningún criterio dietético ni se interpreta nada de lo que os cuenten.
