Confirmación de citas
De las dieciocho citas del martes faltaron cinco, y los cinco huecos se quedaron vacíos
Una falta cuesta dos veces: la hora que no se cobra y la persona que la quería y no la tuvo. Y las dos se arreglan con lo mismo: enterarse la víspera en vez de a la hora en punto.
Describir lo que necesitoPor qué un recordatorio solo no basta
Avisar no es lo mismo que saber si viene
Un mensaje que no se puede contestar deja la duda exactamente igual. Con un «sí» o un «no» de un toque, la víspera deja de ser una incógnita y pasa a ser una lista corta de llamadas.
El hueco que se cae no lo ocupa nadie
Alguien anuló el lunes y había tres personas esperando para esta semana. Si la lista de espera no se entera, el hueco se queda vacío con gente queriendo entrar.
Lo que cuesta bajar las faltas
Recordatorio, confirmación y lista de riesgo es trabajo del tramo bajo, y se paga solo rápido si tu hora vale algo. Los mensajes a móvil tienen además su coste por envío, que lo pone el operador y no nosotros.
Cuéntanos cuánta gente te falla y qué avisas hoy
Describe cuántas citas das, cuántas se pierden y qué recordatorio mandáis ahora. Al enviarlo te devuelve el esquema y la horquilla.
Lo que nos preguntan sobre las confirmaciones
¿Cuándo conviene mandar el recordatorio?
Con margen para reaccionar: el día antes funciona mejor que dos horas antes, porque dos horas antes el hueco ya no se puede llenar. En citas muy lejanas suelen hacer falta dos avisos, no uno.
¿Por mensaje de móvil o por correo?
Por donde te lea tu cliente, y suele no ser el mismo canal para todos. La pantalla deja elegirlo por persona; lo que no conviene es mandar por los dos sitios siempre, que cansa y acaba ignorándose.
