Correos automáticos
El cliente dice que no le llegó y no hay forma de saber si es verdad
Mandar es lo fácil. Lo que hace falta es que salga a la dirección correcta, que el texto no lo escriba nadie a mano y que en la ficha ponga si salió, si llegó y si rebotó.
Describir lo que necesitoUna biblioteca de textos, de verdad

Mandar no es lo mismo que entregar
Sale a la dirección del comercial
Porque es la que está en la ficha del cliente. La factura tenía que ir a administración, y nadie se entera hasta que llaman preguntando por un vencimiento.
La dirección mala sigue intentándolo
Una cuenta que ya no existe rebota cada vez, un mes tras otro. Nadie lo mira, y el remitente de la casa se va quemando por insistir donde no hay nadie.
Lo que cuesta que el correo salga y conste
Mandar un correo desde el programa es barato. El precio está en el acuse —saber si salió, si entró y si rebotó— y en la pantalla que lo enseña pegado a la ficha. Es la parte que convierte una discusión con el cliente en una fecha.
Cuéntanos qué correos mandáis a mano
Di qué se escribe uno por uno, a quién va cada cosa y qué pasa cuando alguien dice que no le llegó. Te contestamos con el dibujo y una cifra.
Dudas sobre el correo que sale solo
¿Se sabe de verdad si lo ha leído?
Se sabe si el servidor del cliente lo aceptó, que es lo firme, y se sabe si se abrió, que es lo aproximado: muchos programas de correo bloquean esa señal. Lo que vale para discutir es la entrega; la apertura es un indicio y conviene tratarla como tal.
¿Acabará en la carpeta de correo no deseado?
Depende sobre todo de cómo esté configurado tu dominio para dejar que el programa mande en tu nombre, y eso se prepara al montarlo. Lo que ayuda después es tener los rebotes controlados: insistir en direcciones muertas es lo que más estropea un remitente.
