Plantillas de documento
Cambiar una coma del pie de la factura es una incidencia de dos semanas
Lo que dice y cómo se ve un documento tuyo cambia cuatro veces al año: cambia una dirección, entra una marca nueva, hay que añadir una línea. Si cada cambio pasa por otra empresa, no cambia.
Describir lo que necesitoPor qué el molde tiene que estar en tus manos
Lo que no puedes cambiar, no cambias
La dirección vieja sigue en el pie dos años porque arreglarla cuesta una llamada, un presupuesto y una espera. Y sale impresa en cada factura de esos dos años.
El diseño y el dato no son lo mismo
Mover el logotipo no debería poder romper el cálculo del IVA. Si están en el mismo sitio, cada retoque de aspecto da miedo y por eso no se hace.
Qué se cotiza de un molde
Dejar el texto y el logotipo en manos del cliente es barato y ahorra media docena de incidencias al año. Lo que sube es el aspecto fino —tipografías propias, cuadros a medida, un diseño que tiene que salir idéntico en papel y en pantalla—, que es trabajo de maquetación.
Dinos qué documento te gustaría poder tocar
Cuenta qué cambias con más frecuencia, cuánto tardas hoy en conseguirlo y cuántos formatos distintos usas. A vuelta de correo, el dibujo y su horquilla.
Lo que preguntan antes de tocar el molde
¿Lo puede tocar cualquiera?
Es un permiso aparte y conviene que lo sea: el molde sale en todo lo que mandas fuera. Lo razonable es que lo editen una o dos personas y que quede apuntado quién lo cambió y cuándo, por si un documento sale raro una semana después.
¿Puedo partir de la plantilla que ya tengo?
Sí, y es lo que más se hace: se copia el documento que mandas hoy y se reconstruye con sus huecos. Conviene aprovechar para quitar lo que se arrastra sin motivo, que en una factura con años suele ser un tercio del pie.
