No hacer nada
Seguir igual también tiene precio, y a veces es el más bajo de los tres
Esta página no va a decirte que te están robando el tiempo. Va a darte las cuatro cuentas que puedes hacer tú esta tarde con tus números, y una de las conclusiones posibles —la más frecuente en empresas pequeñas— es que lo que tienes aguanta otro año.
Describir lo que necesitoCómo se mide lo que cuesta quedarse quieto
Mide con un cronómetro, no con una sensación
Elige las tres tareas que más repetís —pasar albaranes, cuadrar un cobro, montar el envío a la gestoría— y cronometra una de cada durante una semana. La cifra que salga es tuya y nadie te la puede discutir, que es exactamente lo que necesitas para decidir.
Hay costes que no son horas y se olvidan
Lo que se pierde por no poder contestar rápido a un cliente, lo que cuesta el error que hay que rehacer y lo que no se puede decidir porque el dato no está a tiempo. No hace falta ponerles un número exacto: basta con anotar cuántas veces pasó el mes pasado.
Contra qué cifra comparar tu cuenta
Para que la comparación sea justa hay que enfrentar tu cuenta a lo que de verdad costaría empezar, que casi nunca es la plataforma entera: es un módulo, el que resuelve la tarea que más se repite. Si tu cuenta anual no llega a esa cifra, la respuesta correcta es no hacer nada todavía, y preferimos decírtelo nosotros que descubrirlo tú al cuarto mes.
Dinos qué tarea se repite más
Con la tarea que más se repite y cuántas veces al día se hace, se puede estimar si da para un módulo o todavía no.
Antes de decidirse, dos cosas
¿Y si la cuenta sale justa?
Entonces no es el momento, o no es el módulo. Una cuenta justa se convierte en un proyecto abandonado a los seis meses, porque nadie defiende con energía algo que apenas compensaba. Es mejor esperar a que una tarea duela de verdad.
¿No hay un porcentaje de ahorro típico?
Los hay publicados por todas partes y ninguno sirve para tu empresa. No vamos a darte uno: lo que ahorra un sistema depende de cuánto de lo que hacéis es repetitivo, y eso lo sabes tú después de cronometrarlo una semana.
