Si sale a cuenta
La cuenta tiene cuatro números y los cuatro los pones tú
No vas a encontrar aquí un porcentaje de ahorro, porque cualquier porcentaje que te den sobre tu empresa sin conocerla está inventado. Lo que sí hay es la fórmula, con lo que entra en cada hueco y de dónde sacarlo.
Describir lo que necesitoLo que hace que una cuenta sea defendible
Las horas ahorradas sólo valen si se usan en otra cosa
Si cinco horas a la semana de administración desaparecen y esa persona sigue en plantilla haciendo lo mismo, no has ahorrado dinero: has ahorrado agobio, que vale pero no se contabiliza. La cuenta es honesta cuando dice en qué se emplean esas horas.
Lo que se gana vendiendo pesa más y se mide peor
Contestar un presupuesto el mismo día en vez de en tres suele mover más dinero que todas las horas de oficina juntas. Es difícil de estimar, así que la forma honesta es contar cuántas oportunidades se perdieron por lentitud el trimestre pasado.
El otro lado de la ecuación
Pon tu suma anual enfrente de doce mensualidades de la tarjeta más barata que ves aquí: el arranque con una sola pieza, la que ataque el problema más caro. Si no hay cruce claro dentro de los dos primeros años, lo honesto es esperar. Y si tu suma depende entera del número peor de medir, el de ventas, conviene desconfiar de ella.
Dinos qué te está costando dinero
Dinos dos cosas: qué parte del trabajo es pura repetición y qué se os escapó el trimestre pasado por llegar tarde. Con eso se monta una cuenta que resiste una reunión.
Dos objeciones a la cuenta
¿No tenéis un porcentaje medio de ahorro?
No, y no lo vamos a inventar. Los que circulan salen de estudios sobre empresas que no son la tuya y sirven para rellenar una diapositiva. El tuyo lo sacas midiendo tu propia operación durante unos días, y ése además lo puedes defender delante de quien sea.
¿Y si lo que gano no se puede medir?
Pasa a menudo y es legítimo: dormir tranquilo, dejar de depender de una persona, poder irte de vacaciones. Eso no va en la cuenta, va en la decisión, y conviene escribirlo aparte para no mezclarlo con los números y acabar inflándolos.
