Dos a la vez
Guardó ella, guardó él encima, y el teléfono bueno es el de hace media hora
No hace falta mala fe ni descuido: basta con que dos personas abran el mismo cliente un martes por la mañana. El último que guarda gana, y el primero no se entera nunca.
Describir lo que necesitoLo que hace que el problema no se vea
El que pierde el cambio no lo sabe
Guardó, salió la confirmación y se fue tranquilo. Lo que escribió desapareció un minuto después y no hay ninguna señal que se lo diga.
Y bloquear todo tampoco vale
Cerrar la ficha a cal y canto en cuanto alguien la abre suena seguro hasta que uno se va a comer con ella abierta y nadie puede tocar ese cliente en dos horas.
El precio de que no se pisen
Avisar de que hay alguien dentro es barato. Lo que cuesta es la mezcla campo a campo, porque obliga a decidir en cada pantalla qué admite convivir y qué no. Suele hacerse sólo en las tres o cuatro fichas que de verdad toca mucha gente a la vez.
Dinos qué fichas toca mucha gente
Cuenta qué pantallas comparte el equipo, cuántos están dentro a la vez y si alguna vez se ha perdido un cambio. Sale el dibujo de tu caso con su horquilla.
Lo que preguntan cuando ya han perdido un cambio
¿No basta con avisar de que hay otro dentro?
Ayuda mucho y no llega: el aviso se ve al entrar y la gente se queda veinte minutos con la ficha abierta. Lo que de verdad protege es lo que pasa en el momento de guardar, porque es ahí donde se decide qué valor se queda.
¿Hay que bloquear o es mejor mezclar?
Depende de la ficha, y conviene decidirlo una por una. Una ficha de cliente admite mezcla sin problema; un cobro o un cierre de caja no, porque el resultado de mezclar dos cobros no significa nada. Las dos cosas conviven en el mismo programa.
