Embalaje y bultos
Mandas aire en una caja del tres cuando cabía en la del uno
El transportista cobra por lo que ocupa, no por lo que pesa. Si la caja la elige quien empaqueta según lo que tiene a mano, el sobrecoste no aparece en ninguna pantalla pero se paga todos los días.
Describir lo que necesitoPor qué la caja no puede elegirse a ojo
El peso que se declara decide el precio
Entre el peso real y el que resulta del volumen, el transportista cobra el mayor. Si el sistema no calcula los dos y no sabe las medidas de tus cajas, siempre pagas el que te digan.
Hay pedidos que no caben en un bulto
Decidir cuándo se parte en dos, qué va en cada caja y cómo se numeran es parte de la preparación. Hacerlo en el momento de etiquetar es lo que genera envíos incompletos.
Lo frágil y lo pesado no viajan juntos
Algunos productos no pueden ir en la misma caja, y otros necesitan un embalaje concreto. Esa regla es del producto y tiene que llegarle a quien empaqueta, no a su memoria.
Lo que cuesta el módulo de embalaje
Es un módulo sobre una preparación que ya existe, así que es el tramo bajo del estimador. Lo que lo encarece es tener que medir y pesar el catálogo entero primero, que es trabajo tuyo y no de software.
Cuéntanos cómo empaquetáis hoy
Escribe cuántos formatos de caja usas y cómo se elige, y al enviarlo te devuelve el esquema de lo que montaríamos y su horquilla.
Lo que nos preguntan sobre el embalaje
¿Hay que medir todos los productos?
Los que más salen, sí, y ésos suelen ser pocos. Para el resto se puede empezar con una estimación por familia e ir afinando con lo que la báscula dice en el momento de cerrar.
¿Y si lo preparamos y lo empaquetamos a la vez?
Entonces la caja se propone al empezar, no al acabar, y quien recoge ya sabe en qué va a meterlo. Es la variante que mejor funciona cuando el pedido medio lleva pocas líneas.
