Florícolas · Ecuador
Cortaste cuarenta mil tallos y el pedido pide una variedad que está en la cama de al lado
La flor se cuenta por tallos, se vende por bonches y se muere si espera. Entre el corte y el avión hay unas horas, y en ese rato tiene que cuadrar lo que pidió el cliente con lo que de verdad salió de la finca.
Describir lo que necesitoLo que no resuelve un programa de almacén
El producto se degrada mientras lo cuentas
No hay stock que espere: hay tallos cortados hoy que valen menos mañana. Lo que importa es el tiempo desde el corte, y eso ningún inventario normal lo mide.
Un bonche no es una unidad cualquiera
Veinticinco tallos de una variedad, con un largo y un punto de apertura. El pedido se pacta así, se empaca así y se reclama así, de modo que el sistema tiene que hablar en bonches, no en piezas.
Para una finca de exportación
Corte, bonche y caja son el camino del producto y van juntos desde el principio. La facturación se conecta después, cuando el dato de lo que salió ya sea fiable.
Cuántas hectáreas y cuántos tallos
Cuéntanos el tamaño de la finca y a cuántos mercados exportas. Te devolvemos el esquema armado y lo que cuesta.
Lo que pregunta una finca de flores
¿Sirve si trabajamos con varias fincas y un solo empaque?
Sí, y es el caso frecuente: cada finca anota su corte y el empaque recibe de todas. Lo que no se pierde es de qué finca y de qué cama salió cada bonche.
¿Se puede registrar el corte desde el campo?
Sí, desde un teléfono y sin esperar a tener señal: se anota en el bloque y se pone al día cuando vuelve la cobertura. Es lo que evita que la cuenta real aparezca seis horas tarde.
