Estaciones de autobuses
Nueve compañías, doce dársenas y la factura del mes se calcula contando salidas a mano
Una estación no transporta a nadie: alquila un sitio donde parar. El negocio es la dársena, y cobrarla bien exige saber exactamente cuántas veces paró cada compañía y a qué hora.
Describir lo que necesitoLo que no se ve desde fuera
El cliente es la compañía, no el viajero
El viajero pasa; quien paga es la empresa que usa la dársena mes tras mes. Y lo que se le factura sale del recuento de salidas, que si no está automatizado se discute cada mes.
La pantalla tiene que decir la verdad
Lo que se anuncia al público sale de lo que las compañías comunican, y cambia durante el día. Si el panel y el papel no son lo mismo, el mostrador paga las consecuencias.
Para una estación con varias compañías
Dársenas, compañías y salidas son lo que convierte el recuento en factura, y eso es lo primero. Las pantallas se conectan después, cuando el dato del día ya sea fiable.
Cuántas dársenas y cuántas compañías
Cuéntanos el tamaño de la estación y cómo cobráis el uso. Te devolvemos el esquema y su coste.
Dudas de quien explota la estación
¿Pueden las compañías comunicar sus cambios directamente?
Sí, si lo queréis: la compañía avisa del retraso o del cambio de dársena y entra sin que nadie lo teclee, quedando registrado quién lo pidió y cuándo.
¿Vale si cobramos de formas distintas a cada operador?
Sí. Cada contrato puede tener su forma de contar —por salida, por plaza o un fijo mensual— y la factura sale de lo que diga el suyo, no de una regla común.
